Por Guillot
La Corte de Apelaciones de Nueva York revirtió el fallo de la jueza Loretta Preska que condenaba en USD 16.000millones a la Argentina por la expropiación parcial de YPF en 2012. Este tribunal superior desestimó los reclamos contra el Estado. Tanto Javier Milei como Axel Kicillof, festejaron con argumentos contradictorios para la tribuna.
Posiblemente influenció Donald Trump, para que Milei y su Ministro Caputo puedan enfrentar los millonarios vencimientos de la Deuda Pública.
¿Cómo fue esta parcial nacionalización de YPF por el gobierno de Cristina Kirchner y el mismo Axel Kicillof?
Una nacionalización trucha
En 2012, se produjo un grave déficit energético culpa de Repsol. Desde que Carlos Menem privatizó YPF, con el beneplácito Néstor Kirchner, esta multinacional ibérica no invirtió nada en búsqueda y tecnificación, priorizando solo ganancias repatriadas al exterior. Faltaban petróleo y gas para abastecer nuestras necesidades y limitadas exportaciones, llegando a importarse gas natural, como ocurre hasta hoy.
Cristina Kirchner se vio obligada a simular una expropiación del 51% del paquete accionario, pagando U$S 5.000 millones, justificando la medida como de “soberanía hidrocarburífera”. A primera vista fue un golpe en sí a Repsol-YPF y al imperialismo económico europeo pero en los hechos muy parcial. No se tocó a Pan American Energy (de capitales ingleses y dueña de Cerro Dragón, el mayor yacimiento del país, con contrato hasta 2047).
El 49% restante quedó para capitales privados: 27% para el grupo Eskenazi, aliado al Gobierno, y el resto para inversores internacionales, principalmente estadounidenses. El Grupo Eskenazi invirtió solicitando préstamos internacionales a cuenta de las utilidades supuestas que no fueron tales, pura especulación. Luego vendió esas acciones a menor precio al fondo buitre norteamericano Burford, reclamante ahora de la indemnización mencionada.
Una nacionalización mentirosa. El mismo gobierno Kirchner al año siguiente acuerda con la multinacional Chevron, de Rockefeller, y otros grupos, asociarse para explotar Vaca Muerta, con el método agresivo antiambiental del “fracking”.
Hace falta una expropiación total
Las petroleras dan millonarias ganancias. La nacionalización generaría grandes recursos para nuestra economía. Pero esos recursos no deberían ir al pago de cuantiosas Deudas Públicas fraudulentas y sus intereses. De ahí la necesidad de eliminar subsidios estatales al precio de los combustibles y frenar aumentos que generan inflación y crisis económica, como desde el inicio de la guerra en Medio Oriente.
Desde el PSTU seguiremos levantando un programa de medidas de fondo, las únicas que pueden garantizar de verdad la soberanía energética para el pueblo argentino y las generaciones venideras:
RECUADRO
• Anulación de todas las concesiones de áreas petroleras y gasíferas.
• Anulación de la provincialización de 1994, el Código de Minería de 1921 y todos los acuerdos y renegociaciones.
• Nacionalización y estatización de todos los hidrocarburos. Expropiación sin pago de todas las empresas, tanto multinacionales como nacionales.
• Por una gran empresa estatal nacional de hidrocarburos, monopólica. Bajo control de los trabajadores con Asambleas y Congresos, con absoluta independencia del Directorio y su administración..
• Cancelación de las exportaciones de hidrocarburos, priorizando el consumo interno presente y futuro.
• Defensa de los derechos de los trabajadores del petróleo y el gas: estabilidad, salario, pase a convenio petrolero de los tercerizados, jornada de 8 horas sin baja salarial.