UN GRAN MOVIMIENTO POR LA SEGUNDA INDEPENDENCIA

Como derrotamos el alca

En los ‘90, los trabajadores y pueblos de Latinoamérica sufrimos un brutal ataque colonizador. La sangría de la Deuda nos ahorcaba, y los mandatos del FMI y el Banco Mundial, en los términos del Consenso de Washington (privatizaciones, reformas laborales y previsionales, apertura de mercados, extractivismo, etc.) llevaron a los países de nuestro subcontinente a la miseria, la desocupación, y la liquidación de conquistas y derechos históricos.

El objetivo final era el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), un proyecto destinado a extender la desregulación financiera y asegurar la hegemonía del dólar, resuelto en la I° Cumbre de las Américas, realizada en Miami en 1994, y que debía comenzar a regir a partir de la IV Cumbre, a realizarse en Mar del Plata en el 2005. Extendía una sola área comercial desde Canadá hasta Tierra del Fuego, bajo dominio de Estados Unidos, sometida a sus Tribunales: una colonización completa. En ese período, los países debían realizar las transformaciones estructurales a tal fin. 

Sin embargo, la resistencia creció ante las consecuencias de ese plan, y producto de ello se dieron revoluciones y ascensos obreros en varios países (el 2001 en Argentina, en Bolivia, Ecuador, Venezuela y varios más). 

Se desarrollaron procesos de organización independiente, que dieron lugar al surgimiento de nuevas organizaciones sindicales y sociales, y movimientos políticos por fuera de los partidos tradicionales. Fue un terremoto que recorrió Sudamérica.

Primero al interior de cada país, las luchas se fueron centralizando y coordinando en esas nuevas organizaciones (Asambleas populares y de desocupados en Argentina, Congreso de los Pueblos en Ecuador, nuevas centrales sindicales en Venezuela, etc.). Y luego, se avanzó en una coordinación entre diferentes países, que se expresó en la «Autoconvocatoria No al ALCA» y la «Campaña Continental contra el ALCA», con acciones importantes previas, y que culminaron en Mar del Plata.

Resultado de esas movilizaciones, el proyecto del ALCA cayó. Los gobiernos tuvieron que rechazarlo, aterrorizados ante la dinámica ascendente de esas revoluciones, que cuestionaba la propiedad privada y la dependencia.

Nunca podríamos haber logrado derrotar el ALCA, apoyado por los gobiernos y burguesías nacionales, si no se hubiera puesto en pie un movimiento de unidad de acción internacional.

Una nueva ofensiva colonizadora

El imperialismo norteamericano tuvo que masticar la derrota. La crisis mundial iniciada en el 2008, y la pelea con China, lo obligan a intentarlo de nuevo. Aunque no lo llaman ALCA,  es lo mismo. Pero ahora están en una situación más grave, obligados a acelerar. Es por las buenas o por las malas.

Con gobiernos sirvientes, como Milei o el chileno Kast, y si pueden con el brasileño Bolsonaro. O con otros como Lula, el peronismo, Evo y compañía, dispuestos a negociar la entrega de la soberanía nacional, como en Venezuela. 

Nos llevó 11 años de sufrimientos derrotar la ofensiva del ALCA. Tenemos que tomar nota y comenzar ya mismo a construir un gran movimiento de unidad de acción antimperialista, como hicimos hace 20 años. Es una tarea urgente. Desde nuestro partido, estamos al servicio de esa tarea, y comenzaremos a tomar contacto con distintas organizaciones para dar los primeros pasos, como lo hicimos para preparar el entierro del ALCA.

Autor