Solo la clase obrera puede liberar América Latina

Libres o esclavos

Javier Milei ha puesto a nuestro país bajo la tutela de Estados Unidos y el Estado genocida
de Israel.
El 22 de abril, en el Monumento a la Bandera, en Rosario, fue izado el insultante pabellón
israelí, en el aniversario de la Nakba (inicio del genocidio palestino).
En Moreno (Buenos Aires) ondea todos los días la bandera de Estados Unidos presidiendo
ejercicios conjuntos en el marco del operativo Daga Atlántica (ver pág.10). En la Sociedad
Rural flameó la bandera opresora durante fiestas “gauchas”.
A días del 25 de mayo, y dos meses del 9 de julio, es importante reflexionar sobre estos
hechos, que tienen relación íntima con los ataques de los empresarios y el Gobierno.
Libertad e Independencia
Milei nos somete a una potencia extranjera, mientras habla de libertad. ¿Puede haber
libertad sin independencia? De ninguna manera. Por eso, los patriotas declararon la Libertad
en 1810 y entraron en guerra contra la Corona española, hasta lograr la Independencia, en

  1. Y las defendieron por toda América Latina, hasta el abrazo de San Martín y Bolívar en
    Perú, que selló la independencia de nuestro subcontinente. Esa es la historia, y lo demás es
    cuento.
    Necesitamos la Segunda Independencia
    Somos dependientes de Estados Unidos desde hace casi cien años. En el Bicentenario
    (2010), los Kirchner, junto a Chávez, Evo, Lula y compañía afirmaron que nos habíamos
    liberado. No era así. Las cadenas combinadas de la Deuda Pública (al FMI y fondos buitres),
    el sometimiento comercial, político y militar son cada vez más gruesas.
    Donald Trump, Milei y demás gobiernos de América Latina, incluyendo el de Venezuela que
    se arrodilló ante el gobierno norteamericano, nos están transformando en una colonia. Los
    que se dicen “opositores” (los mismos que nos mintieron hace pocos años) aceptan eso sin
    enfrentarlo.
    Hoy más que nunca, las Fuerzas Armadas de EE.UU. se pasean por Ladtinoamérica. En
    nuestros países se abren bases conjuntas, las constituciones y leyes aseguran la ganancia
    ilimitada de las empresas multinacionales (no solo norteamericanas), y el saqueo de

nuestros recursos, obedeciendo a los dictados de la Estrategia de Seguridad Nacional de
USA 2025 (ver pág. 8 y 9), para seguir pagando la estafa de la Deuda.
Unidad de las luchas de América Latina
No será conducidos por los peronistas en ninguna de sus variantes que recuperaremos a
nuestro suelo. Ellos son aspirantes a virreyes, sometidos a la democracia colonial que
impera en Argentina. No será con sindicalistas traidores como los de la CGT y las CTAs, que
se dicen “opositores”. La dirección que necesitamos no saldrá de ningún defensor de la
patronal.
Necesitamos una dirección nueva que, como hace 216 años, luche en serio por la libertad y
la independencia. Hoy solo puede surgir de la clase obrera. De las luchas que estallan en
cada rincón de nuestro continente contra la miseria, la entrega y la opresión.
Tenemos que unir las luchas dispersas en nuestro país (contra la Deuda, la Ley de Glaciares,
la aplicación de la Reforma Laboral, por salario y contra despidos, por los jubilados, la salud
y la educación, por el agua y las comunidades originarias y tantas más) en un solo puño
camino a la huelga general y un plan de lucha para derrotar este plan. Y coordinarlas, como
hicimos contra el ALCA, en un gran movimiento unitario continental hasta derrotar este
proyecto de colonización y miseria.
Seremos libres de la mano de la clase obrera, o no habrá futuro.

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