Transformar nuestras condiciones de vida y de trabajo. Usarnos y descartarnos como basura cuando ya no rindamos. Impedir que tengamos voz o fuerza para reclamar frente a abusos, malos salarios o malas condiciones de trabajo.
Desde diferentes medios, tanto periodistas, comunicadores o políticos de diferente pelaje nos hablan de la necesidad de una reforma laboral para generar empleo, incluir a los trabajadores de aplicaciones y terminar con los privilegios de unos pocos amparados por leyes caducas ¡Todo esto es una gran mentira!
Mienten cuando hablan de leyes vetustas . El 80% de los trabajadores asalariados gana por debajo de la Canasta de pobreza, los ritmos laborales aumentan, lo mismo que las lesiones y las presiones, se viaja como ganado y si te enfermas o accidentas corrés el riesgo de que te despidan porque no les servís ¿esto es un privilegio?
Mienten cuando hablan de generar empleo. Nunca empeorando las condiciones de trabajo, flexibizando el despido “para que haya rotación” se generó empleo. Lo único que se logró es que la juventud sea usada a gusto de los empresarios que los contratan en períodos de mayor producción y luego son descartados, o tenerlos en el limbo de pasantes con salarios de segunda.
Mienten cuando dicen que la juventud no quiere trabajo formal ¿De veras creen que un trabajador de Rapi no cambiaría su condición de independiente, con jornadas de 12 horas para llevar $300 por semana? Sin seguro, arriesgando su vida en cada viaje, perdiendo ingreso cada vez que se enferma, sin vacaciones pagas o aguinaldo solo para trabajar “libre” ¿Qué tipo de libertad hay en ser esclavo de una aplicación que te castiga si rechazas un viaje o te enfermas?
La idea de reforma laboral ya se usó en nuestro país, no es nueva. En los ’90 de Menem también hubo reforma laboral con los mismos argumentos. Y no generó empleo ni mejoraron las condiciones de trabajo. Por el contrario, se precarizaron aún más y aumentó el empleo en negro. Cuando se flexibizan las relaciones laborales, las patronales redoblan la apuesta y precarizan más, no solo en su empresa, sino en todos los ámbitos. Es la sociedad toda la que se precariza y flexibiza.
¿Cómo enfrentar la reforma laboral?
En primer lugar, no creer en los cantos de sirena de políticos y comunicadores del sistema. Pero también es importante debatir y rechazar estas políticas en cada lugar de trabajo, avanzar en la unidad y organización para enfrentarlas. Impulsar acciones orientadas a combatir estas leyes, sacar el reclamo hacia afuera ganando las calles. Presionar y exigir a los sindicatos para que lancen planes de luchas contra la reforma. Es la acción organizada desde abajo, desde las bases, lo que garantiza un enfrentamiento eficaz contra estos intentos de esclavitud moderna, a lo que mas temen.
Aunque no puede ocultarse la intención de sobre-explotar a la clase obrera, queda por develar los intereses que impulsan la reestructuración total de la sociedad y son su verdadero motor. Lo mismo que denunciar sus defensores y facilitadores dentro del campo obrero y popular. Pero eso será para otra nota.