Dicen que con esta reforma habrá más trabajo, se terminará la informalidad, aumentarán las inversiones, y todos seremos felices. Mentira. Significa mayor precarización e inestabilidad laboral, menor cantidad de empleos, más despidos, menos oportunidades para los jóvenes.
Pero ¿tenemos que seguir trabajando como ahora?
Muchas y muchos compañeras-os nos dicen. “Está bien, esa ley no nos sirve, pero como estamos ahora tampoco. Trabajamos y somos pobres, nos pagan la mitad en negro. ¡No podemos seguir así!!
Tienen razón: estamos muy mal. Los socialistas revolucionarios no proponemos seguir así, proponemos un cambio completo. Rechazar esta ley no significa conformarnos con lo mal que estamos, como nos proponen el kirchnerismo y la CGT.
Trabajo para todos, bien pago y bajo convenio
Hay que luchar por un cambio, y para eso es necesario un proyecto obrero, debatido en toda la clase trabajadora, y un plan de lucha hasta imponerlo. No puede ser que la “Ley laboral” la hagan parásitos que nunca laburaron, los diputados, senadores y políticos de siempre. Y tampoco los sindicalistas traidores, que no trabajan hace décadas y nos venden al gobierno y la patronal.
Ese proyecto debería incluir:
Bajar la jornada laboral a 6 horas, sin rebaja salarial.
Imponer impuestos a las grandes fortunas y dejar de pagar la deuda externa. Con esa plata, llevar adelante un plan de obras públicas, mover la industria de la construcción y afines. Viviendas, hospitales, infraestructura. Un plan donde los recursos naturales que intentan llevarse las potencias como materia prima para sus tecnológicas se quede, y sean construidos parques industriales que puedan producir con nuestra materia prima. Con eso, habría millones de nuevos puestos de trabajo.
Prohibir todo despido y suspensión en las empresas por dos años. La que despida masivamente será inmediatamente estatizada sin pago bajo control de sus propios trabajadores. Esto empieza por apoyar todas las luchas que se dan por defensa de los puestos de trabajo.
Salario mínimo igual a la canasta familiar (alrededor de 2 millones), ajustada mensualmente de acuerdo a inflación
Fin de la flexibilización y precarización, el monotributismo, los “contratos basura”, y los períodos de prueba. Empresa que contrata informalmente, será expropiada.
Jubilación mínima a $ 1.600.000, ajustada mensualmente, desde los 60 años. Eso dará mucho más puestos de trabajo.
Los empresario dirán que “las cuentas no les cierran”. Es falso. Que hagan pública la contabilidad de sus empresas, y se verá claramente que ellos ganan cada vez más. La recesión, la falta de consumo, no es culpa de los obreros. Son ellos los que tienen que disminuir sus ganancias fabulosas. Y si realmente les va mal, significa que son incapaces, que dejen sus empresas en manos de sus trabajadores, sin ningún pago.