Milei va por todo

Luego de los avances legislativos, y con la colaboración del peronismo

Dos años y medio de gobierno de Milei, y la ofensiva patronal-imperialista se profundiza. 

Sus últimos triunfos en el Congreso lo envalentona. La complicidad del peronismo, decidido a “dejarlo hacer”, tiene una razón: más allá de discursos, comparten en lo esencial el modelo actual. 

Cristina dijo hace tiempo: la agenda de Milei es correcta. Los gobernadores peronistas, empezando por Kicillof, aplican en sus provincias planes similares de ajuste, entrega de los recursos naturales a empresas multinacionales y rebaja de condiciones laborales y salario. 

La CGT traiciona no solo por sus privilegios. Está subordinada a las grandes patronales y al peronismo que le dictan qué hacer.

El discurso en la apertura del Congreso fue una humillación para toda la oposición (incluso la izquierda) que vociferaba impotente ante un Milei que pisa el acelerador a fondo, y utilizará el resto de su mandato para llevar hasta el final todo su proyecto.


Próximos pasos

En ese camino, profundiza su papel de alfil de Trump en América Latina. Se alinea con EE.UU. e Israel en sus guerras. Y se reúne con el desprestigiado gobierno yanquee, opresor de su propio pueblo, junto a una serie de gobiernos latinoamericanos, para comprometer el litio, el cobre, las tierras raras, el petróleo. Es la imposición por la ventana del ALCA que Sudamérica rechazó hace 20 años.

Por otra parte, prometió coordinar los Servicios de Inteligencia con las Fuerzas Armadas y de Seguridad, para fortalecer la vigilancia interna, el seguimiento de opositores, la persecución de activistas y luchadores obreros, populares, de pueblos originarios, juveniles y de DD.HH. Todo en el espíritu de la Ley Antiterrorista, sancionada por Cristina Kirchner, que ahora aplica ante las protestas, en sintonía con EEUU, que utiliza la excusa del terrorismo y el narco para imponer sus políticas y gobiernos sirvientes, como acaba de hacer en Venezuela.

Por último, deja correr el rumor de un Indulto o amnistía a los genocidas, como una provocación -que no puede descartarse lleve a cabo- a días del 50 aniversario del Golpe de 1976.

Dos años y medio de retroceso

Desde que Milei asumió, gran parte de los trabajadores y el pueblo mostraron su disposición a enfrentarlo, aun cuando otro sector, confundido, le daba y aún le da crédito.

Movilizaciones inmensas por la Universidad, con la CGT, por el Hospital Garrahan. El último parazo general otra vez indicó que la clase obrera solo necesita una oportunidad para enfrentar con toda su fuerza al Gobierno. Pero sus direcciones sindicales y políticas lo traicionan una y otra vez.

Se juegan a desmoralizar, y se limitan a llamar a “votar bien” en el 2027, cuando Milei haya completado su trabajo.

Pero en ese camino, el kirchnerismo y todas las facciones peronistas , así como la burocracia sindical, están perdiendo toda autoridad. Aumenta la bronca y el odio obrero y popular.

La estrategia parlamentarista y electoralista nos ha llevado a esta situación de derrotas y retroceso. La izquierda no ha logrado mostrar otro camino. 

Necesitamos una nueva estrategia de resistencia. Si Milei nos declaró la guerra, vamos a la guerra contra él. Si el Congreso muestra que solo puede ser cómplice de este proyecto, vamos contra el Congreso. Si el peronismo y los burócratas sindicales dejan en claro que solo pueden llevarnos de derrota en derrota, construyamos una nueva dirección sindical y política para derrotarlos.

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