El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. El origen de esta fecha se ubica en una época
en que las mujeres desarrollaron un ascenso importante de sus luchas, y por lo tanto un paso decisivo en
sus derechos en todo el mundo.
A fines del siglo XIX, miles de obreras y obreros realizaron multitudinarias huelgas para exigir condiciones
laborales dignas. Esto llevo a la ejecución de obreros que luchaban por las 8 horas de trabajo, “Los Mártires
de Chicago”.
En 1908, mujeres del Partido Socialista norteamericano lucharon por el sufragio y los derechos laborales,
logrando reunir a miles de trabajadoras. El mismo año, un incendio en la fábrica textil Cotton de Nueva
York, terminó con la vida de cientos de obreras.
En 1910, Clara Zetkin, propuso en el II Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, la organización de un
Día Internacional de la Mujer Trabajadora. El 19 de marzo de 1911 se conmemoró por primera vez en
algunos países europeos.
El 8 de marzo de 1917, mujeres rusas salieron a la calle contra la guerra, las condiciones laborales y la
escasez de alimentos.
En estas luchas murieron muchas mujeres, otras dejaban sus hogares o llevaban a sus hijos a las
manifestaciones, a los paros o las acciones que realizaban. Gracias a ellas y a las que realizaron los
trabajadores de conjunto por las mismas causas, se obtuvieron varias conquistas.
Salir a pelear junto a nuestros compañeros trabajadores contra esta reforma.
Es verdad que muchas de esas conquistas hoy no existen para una gran mayoría de los y las
trabajadores/as. Trabajos precarios, temporarios, sin horarios, etc. Pero lo que quieren hacer con esta
reforma es legalizar toda esa situación y extenderla a todos y todas. Lo que queremos nosotras es lo
contrario, toda la clase trabajadora debe obtener condiciones dignas de trabajo y de vida.
Esta reforma nos va a llevar como en el túnel del tiempo a condiciones laborales que ellas vivieron en siglos
anteriores. Todas condiciones que significan trabajo más esclavo para todos, pero peores para las mujeres.
Nosotras sabemos que luego del trabajo, nos espera en nuestras casas garantizar tareas domésticas, de
cuidado de nuestros hijos y muchas veces a cargo de los adultos mayores. Si la jornada de 8 horas pasa a
12, y encima el patrón te puede obligar a hacer más si lo necesita, sin pagarte extras, ya que te puede
“ofrecer” trabajar menos horas otro día o un día franco, ¿cómo te organizás con los chicos, la casa o si
estudiás? El patrón te organiza la vida, pero para beneficiarse él. ¿Y las vacaciones en cualquier época del
año? ¿Cómo hacés con los chicos?
Ni hablar de lo que significa para nosotras la eliminación de la indemnización por despido sin causa, somos
las primeras que echan en los trabajos. Y menos hablar de lo que es el “salario dinámico” atado a la
productividad y por empresa o del pago con ticket canasta, ¿con qué pagamos el alquiler o los servicios o
lo que necesitan los chicos? ¿Y si queremos organizarnos? Hay limitaciones al funcionamiento sindical.
Mientras tanto ni las centrales sindicales, ni las organizaciones de mujeres salieron con las medidas
necesarias para frenar esto.
No hay otra, para no retroceder más de 100 años, tenemos que salir a luchar como lo hicieron las mujeres
en la historia siempre junto a nuestros compañeros. Si no es con los dirigentes debemos organizarnos en
forma independiente. Las luchas de ayer y de hoy deben ser nuestra inspiración para salir a las calles por
nuestros derechos contra la violencia machista, por nuestras reivindicaciones laborales y salariales, y por
nuestros derechos sexuales y reproductivos.
Este 8 de marzo, debe ser una huelga general, parte de un plan de lucha contra la Reforma Laboral, por la
recordación del 24 de marzo, y para frenar los avances represivos y el conjunto del plan del Gobierno y de
Donald Trump.
avanzada socialista