Cómo fue la Primera Independencia



Las riquezas producidas por los pueblos en América iban mayormente a España como tributos al rey o
pago de importaciones. Los sectores privilegiados locales no querían mantener a la monarquía, sus
funcionarios virreinales y las grandes empresas comerciales de Cádiz. Cuando en 1808 Francia invadió
España, esta se debilitó. Comenzó una verdadera revolución continental, que confiscó las propiedades del
imperio enemigo, expulsó a curas y obispos, prohibió la trata de negros, liberó a los hijos de esclavos,y
puso el gobierno en manos de los criollos.
Una dirección revolucionaria
Pese a las vacilaciones de la Junta Patria (tardaron seis años en declarar la independencia, y retacearon
fondos a San Martín), el triunfo fue posible porque hubo una dirección que lo impulsó. Ese papel lo jugaron
inicialmente las logias, asociaciones centralizadas secretas en América y Europa que conspiraban contra
los reyes. San Martín y Alvear se incorporaron al ejército patriota a través de la Logia Lautaro, fundada en
1811 en España, cuyo objetivo era la construcción de una gran nación americana. En 1812 derrocó al
Primer Triunvirato controlado por el ala conservadora de Buenos Aires e impulsó la Asamblea
Constituyente de 1813 que concretó de hecho la independencia con sus medidas soberanas: moneda
propia, bandera, justicia y directorio nacional.
La dirección revolucionaria pasó pronto a los ejércitos, porque la gran tarea era defender las medidas en el
terreno militar. La guerra obligó a tomar decisiones extremas.
Simón Bolívar, luego de dos fracasos, organizó la insurrección con ayuda de Haití y tuvo que liberar sus
propios esclavos. Castelli proclamó la igualdad de los indígenas y la Asamblea Constituyente eliminó su
trabajo obligatorio para los blancos (mita, encomienda). Güemes liberó de arriendos a los campesinos en
Salta. Artigas repartió las tierras de los reaccionarios en la Banda Oriental.
La revolución sólo podía triunfar y consolidarse si se extendía a todo el continente. San Martín planeó
cruzar los Andes, liberar Chile (donde los realistas habían derrotado la revolución) y atacar Perú, el punto
fuerte de la Corona española. Los ejércitos libertadores del sur (San Martín) y del norte (Bolívar) se
unieron para derrotar en Ayacucho (1824) los restos de las tropas realistas. Fue la última batalla de la
Primera Independencia latinoamericana.
Una dirección revolucionaria para la liberación nacional y social continental.
Bolívar quiso formar una Confederación en un Congreso en Panamá. Pero su llamado fue rechazado por
las oligarquías burguesas locales (grandes comerciantes, estancieros y dueños de minas), ligadas a Gran
Bretaña, que querían consolidar su dominio en cada territorio aislado. Del Congreso de Tucumán de 1816
que proclamó la independencia -por ejemplo- fueron excluidos los diputados artiguistas, paraguayos y
salteños.
Eso enterró la posibilidad de una gran Patria Sudamericana.
Actualmente las burguesías latinoamericanas siguen sometiendo a nuestros países al dominio imperialista.
Por eso, la tarea de la Segunda Independencia queda en manos de la clase obrera a la cabeza de los
demás sectores explotados y oprimidos en lucha, como en Bolivia.
Necesitamos una nueva Logia Lautaro, una dirección político militar continental que lidere la expropiación
de las multinacionales y las patronales asociadas para planificar democráticamente la economía y
construir una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina. Una dirección insertada incluso en
Estados Unidos para ganar a los/as trabajadores/as de los países imperialistas a esta causa. Construimos
la LIT-CI con estos propósitos. Revolución socialista o colonia. El socialismo será mundial, o no será.

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