¡Apoyemos al Torgelón!

El ex Frigorífico Buenos Aires, fundado en 1923, funciona como Cooperativa de Trabajo Torgelón desde hace más de 17 años en un edificio que ocupa casi media manzana en el límite entre Caballito y Flores (CABA).

En abril del 2008 sus obreros tomaron la planta ante el vaciamiento (de vehículos de reparto, máquinas en desuso, stock), la quiebra y la huida de la patronal que usó como excusa el lock out (bloqueo) agrario para no producir más “por falta de insumos”, previo despido, desde el 2005, de la mitad del personal -vía también “retiros voluntarios” y jubilaciones a los 55 años por tareas insalubres- y ante la inacción del sindicato SOEICHA (chacinados). Con la toma impidieron que se llevaran las maquinarias en producción y que no quedara nada y así vender para construir torres o un hipermercado. 

Esta lucha culminó con la expropiación (ley de “utilidad pública y sujeto a ocupación temporaria”) y la creación de la Cooperativa en 2010 -enfrentando el veto de Mauricio Macri-. Cobran todos/as el mismo salario y reparto anual de las utilidades. Recuperaron clientes y proveedores, siguieron con sus tareas productivas y aprendieron a administrar. 

Había dos opciones desde el punto de vista de la justicia burguesa: que el gobierno de CABA pagara la expropiación y luego los trabajadores devolvieran el dinero. O arreglar con el juzgado de la quiebra la compra y el sistema de pago, como principales acreedores con casi 5 millones de pesos.

En abril de este año, Jorge Macri -que persiguió a la Cooperativa con inspecciones y multas, pese a los descargos, y sabe que los créditos laborales hoy son insignificantes- envió a la Legislatura porteña un proyecto de ley para dejar sin efecto el proceso de expropiación, que nunca terminó de concretarse. El argumento es “resguardar el interés público, evitando además la prolongación de conflictos judiciales vinculados al predio. priorizando el bienestar general por sobre intereses particulares”. Es decir, hacer el negocio inmobiliario pendiente (“interés público”) y reventar a los trabajadores (“intereses particulares”) que cuentan con fallos favorables (“conflictos judiciales”) a la expropiación que debe pagar el gobierno. 

La “justicia” se termina amoldando a las decisiones políticas de los gobiernos patronales de turno, como sucede con las leyes de Milei, por ejemplo. Estamos a disposición de lo que resuelvan en asambleas para defenderse, sabiendo que debe ser tarea de la clase trabajadora de conjunto enfrentar en todos los terrenos esta ofensiva de Macri que es parte del ataque general del gobierno con la reforma laboral, los “aumentos” salariales por debajo de la inflación dibujada, etc. 

Para eso, urge difundir lo que está sucediendo para alertar de esta arremetida contra la Cooperativa porque la solidaridad no es espontánea: debemos organizarla para generar un proceso de movilización unitaria por su defensa en todos los frentes, contra el aislamiento que es muy dañino en cualquier conflicto social. Apelando no sólo a las demás cooperativas. Cambiando y yendo más lejos de lo que “permiten” los estatutos impuestos por ley, poniendo la Cooperativa a su vez al servicio de la clase trabajadora. 

Desde luego, estamos por la estatización sin pago y bajo control obrero de la fábrica. En ese camino, rechazar el intento de Macri y -por el contrario- que se haga cargo de la quiebra. 

¡Apoyemos al Torgelón!

El ex Frigorífico Buenos Aires, fundado en 1923, funciona como Cooperativa de Trabajo Torgelón desde hace más de 17 años en un edificio que ocupa casi media manzana en el límite entre Caballito y Flores (CABA).

En abril del 2008 sus obreros tomaron la planta ante el vaciamiento (de vehículos de reparto, máquinas en desuso, stock), la quiebra y la huida de la patronal que usó como excusa el lock out (bloqueo) agrario para no producir más “por falta de insumos”, previo despido, desde el 2005, de la mitad del personal -vía también “retiros voluntarios” y jubilaciones a los 55 años por tareas insalubres- y ante la inacción del sindicato SOEICHA (chacinados). Con la toma impidieron que se llevaran las maquinarias en producción y que no quedara nada y así vender para construir torres o un hipermercado. 

Esta lucha culminó con la expropiación (ley de “utilidad pública y sujeto a ocupación temporaria”) y la creación de la Cooperativa en 2010 -enfrentando el veto de Mauricio Macri-. Cobran todos/as el mismo salario y reparto anual de las utilidades. Recuperaron clientes y proveedores, siguieron con sus tareas productivas y aprendieron a administrar. 

Había dos opciones desde el punto de vista de la justicia burguesa: que el gobierno de CABA pagara la expropiación y luego los trabajadores devolvieran el dinero. O arreglar con el juzgado de la quiebra la compra y el sistema de pago, como principales acreedores con casi 5 millones de pesos.

En abril de este año, Jorge Macri -que persiguió a la Cooperativa con inspecciones y multas, pese a los descargos, y sabe que los créditos laborales hoy son insignificantes- envió a la Legislatura porteña un proyecto de ley para dejar sin efecto el proceso de expropiación, que nunca terminó de concretarse. El argumento es “resguardar el interés público, evitando además la prolongación de conflictos judiciales vinculados al predio. priorizando el bienestar general por sobre intereses particulares”. Es decir, hacer el negocio inmobiliario pendiente (“interés público”) y reventar a los trabajadores (“intereses particulares”) que cuentan con fallos favorables (“conflictos judiciales”) a la expropiación que debe pagar el gobierno. 

La “justicia” se termina amoldando a las decisiones políticas de los gobiernos patronales de turno, como sucede con las leyes de Milei, por ejemplo. Estamos a disposición de lo que resuelvan en asambleas para defenderse, sabiendo que debe ser tarea de la clase trabajadora de conjunto enfrentar en todos los terrenos esta ofensiva de Macri que es parte del ataque general del gobierno con la reforma laboral, los “aumentos” salariales por debajo de la inflación dibujada, etc. 

Para eso, urge difundir lo que está sucediendo para alertar de esta arremetida contra la Cooperativa porque la solidaridad no es espontánea: debemos organizarla para generar un proceso de movilización unitaria por su defensa en todos los frentes, contra el aislamiento que es muy dañino en cualquier conflicto social. Apelando no sólo a las demás cooperativas. Cambiando y yendo más lejos de lo que “permiten” los estatutos impuestos por ley, poniendo la Cooperativa a su vez al servicio de la clase trabajadora. 

Desde luego, estamos por la estatización sin pago y bajo control obrero de la fábrica. En ese camino, rechazar el intento de Macri y -por el contrario- que se haga cargo de la quiebra. 

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