El 8 de noviembre viene el Papa León IV a la Argentina. El líder religioso (más
político que religioso) solo puede venir al país legalmente si es invitado por el
gobierno. El primer día se reunirá con Javier Milei. La Iglesia Católica es la
institución política más vieja de la historia.
Hace algún tiempo tiene desencuentros con Trump y Milei. Estos roces no son
más que la expresión de las diferencias entre la Unión Europea y el imperialismo
yanqui, con el condimento de que la Iglesia tiene que disimular que reclama “por
los pobres” 1 . El Papa está preocupado, es cierto, por el retroceso católico ante las
iglesias protestantes. Y por los casos de pedofilia, que pudren desde adentro al
Vaticano. Pero sobre todo, está preocupado por la pretensión de Trump de lograr
un control completo de América Latina.
La OTAN no acompañó las aventuras militares de Trump en Medio Oriente y el
Papa fue un vocero contra la intervención en Irán. Esto en su momento, según
dichos en distintos medios, trajo hasta amenazas de muerte del Secretario de
Estado estadounidense, Marcos Rubio contra el Papa.
La Iglesia y la burguesía tradicional
La Iglesia en Argentina siempre fue representante político y religioso de la
burguesía nacional. No por nada la Constitución define al país como católico. El 9
noviembre se reunirá en la Universidad Católica Argentina (UCA), con
empresarios y la CGT. Con esto intenta bendecir y ratificar una alianza de
conciliación de clase, es decir construir una herramienta burguesa que se postule
para llevar adelante el mismo plan, con otras “formas”.
La CGT no ha enfrentado la política de Milei. La Iglesia y la CGT quieren que
marchemos por los intereses de los Paolo Roca, del Grupo Techint, quien a
perdido concesiones del estado. O los Madanes Quintanilla (dueño de FATE y
Aluar) con quien el gobierno tuvo cruces. Pero ninguno de ellos necesitan pan ni
trabajo y todos ellos son beneficiados por la “Reforma Laboral” contra la que la
CGT no hizo nada. Ahora estas mismas direcciones sindicales le piden al Papa
que interceda en la negociación del salario mínimo con el gobierno, todo para no
organizar un plan de lucha que le toque el bolsillo a la patronal
¿Beneficia a los trabajadores la venida del Papa?
1 Recordemos el odio de Milei por el concepto de Justicia Social, concepto que el peronismo adoptó de la
Iglesia.
Nunca lo hizo y nunca lo hará. La Iglesia fue siempre enemiga de los trabajadores.
El discurso Justicia Social solamente lo pregona cuando la propiedad o las
ganancias de la patronal no están en peligro. Cuando esto ultimo ocurrió fue
cómplice de sangrientos golpes de estado como en 1930, la “Libertadora” del 55, o
bendiciendo las armas de la dictadura genocida de Videla en el 76.
En el ‘82, cuando fue la guerra de Malvinas, vino a hablar de paz cuando ésta
beneficiaba a los piratas ingleses. Ahora mientras los trabajadores sufrimos los
flagelos del gobierno, los despidos de la patronal industrial, el Papa nos dice que
atemos nuestra suerte a tal o cual variante patronal y sostener un diálogo sobre la
base de nuestra miseria. Mencionando además y especialmente las posturas
antiderechos hacia la mujer, como el aborto o contra las identidades de género y
orientaciones sexuales de las comunidades LGTBQ+.
Solo podremos conquistar el pan y el trabajo a condición de conquistar una nueva
dirección de la clase obrera que lejos de hacernos confiar en que la solución
vendrá de los cielos, crea en nuestras propias fuerzas, organizándonos y luchando
contra las patronales y el gobierno de Trump con los métodos de la movilización,
la asamblea , la coordinación, la solidaridad como clase obrera.