PARARLE LA MANO AL  GOBIERNO Y LAS PATRONALES AHORA MISMO

Manuel Adorni salió eyectado de la Jefatura de Gabinete. El presidente y Karina Milei lo protegían, el  macrismo intentó blindarlo y la “oposición” peronista le perdonó la vida, pero el repudio popular fue tan amplio que no pudieron retenerlo. La propia Patricia Bullrich tuvo que salir a desmarcarse.

En ese marco, y con la caída de la imagen positiva en las encuestas, el gobierno vive su peor momento. Se peleó con grandes capitalistas, como Paolo Rocca, dueño de Tenaris, o Javier Madanes, titular de Aluar y FATE, hay vencimientos de deuda pública agobiantes, y Mauricio Macri le “cuenta las costillas” todos los días.

Para reemplazar a Adorni, recurrió a un personaje icónico de la “casta”: Diego Santilli, un peronista luego macrista, luego ultraliberal. Intenta dar la imagen de un gobierno “serio”, con figuras de la política tradicional, para lograr que la gran burguesía, que apoya su proyecto (en verdad el proyecto del FMI y Donald Trump), vuelva a “bancarlo”.

En este marco, el único apoyo cabal de Milei es Estados Unidos. Eso explica su obsecuencia. Es el primer presidente argentino que va a la Embajada norteamericana para los festejos del 4 de Julio, Día de la Independencia norteamericana. El Embajador Peter Lamelas festejó, rogando que su país natal, Cuba, sufra una invasión de parte de EEUU.

Los favores peronistas

Si la gobernabilidad de Milei no está en riesgo, si tiene condiciones para continuar con sus medidas antiobreras y antinacionales, es gracias a la colaboración del kirchnerismo y las direcciones sindicales, que lo critican con la mirada puesta en las elecciones, pero no hacen  nada para obstaculizarlo.

Es el motivo de que millones de jóvenes trabajadores y estudiantes no quieran saber nada con ninguno: ni LLA ni el peronismo.

El peronismo en todas sus variantes se terminó de sacar la careta. Lo único que les importa son los cargos para continuar con sus negociados en las provincias y en los niveles nacionales. Pero no encuentran ni candidato ni propuestas atractivas. Tan grande es su acuerdo con Milei que el propio Aníbal Fernández “al ser consultado sobre qué medidas de la gestión de Javier Milei dejaría vigentes en el hipotético caso de ser presidente”, respondió: “¿Querés saber si dejo algo de lo que hizo Milei? Todo. No toco nada” (La Nación – 23 de mayo).

Pararle la mano

Aunque todos los partidos están en “modo electoral”, los trabajadores, la juventud, las mujeres , todos el pueblo, incluso los pequeños comerciantes y talleristas, no pueden esperar. Los salarios no alcanzan, las tarjetas de crédito estallan, se siguen perdiendo puestos de trabajo y crece la precarización y la explotación de los que siguen trabajando en condiciones de pobreza.

Ante este panorama la CGT ha tenido que prometer un “plan de lucha”. Aunque los trabajadores no confiamos en estos dirigentes, aunque el “plan de lucha” es no solo insuficiente, sino que de lucha tiene poco (ver  página 6), nos da la posibilidad de tomar las cosas en nuestras manos. Donde se pueda, asambleas para resolver medidas, apoyar los conflictos, coordinar. Donde no, reunir al activismo y preparar la pelea. Y fortalecer las coordinadoras regionales.

El 22 de julio, la CGT convoca una acción para “acompañar a los jubilados”. Es una oportunidad para “movernos” desde cada fábrica, escuela o establecimiento, sumar a los sectores populares, e imponerle a las centrales sindicales un verdadero plan de lucha.

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