Un triunfo de la solidaridad internacional: Thiago y Saif, ¡en libertad!

La Flotilla Global Sumud, una acción justa con ayuda humanitaria en alimentos y remedios para romper el
bloqueo a Gaza, fue secuestrada por las fuerzas armadas genocidas de Israel (mal llamadas “defensivas”)
en aguas internacionales. Con total impunidad bajo la protección de Estados Unidos y los gobiernos
europeos, mientras sigue asesinando -pese al supuesto “alto el fuego”- también en Líbano, Siria,
Cisjordania…
Allí viajaban Andriy -de la delegación ucraniana- y Mandi -del PSTU, la juventud Rebeldía y la LITCI- en la
misma embarcación “capitana” que el referente brasileño Thiago Avila, quien fuera impedido por Milei –
autotitulado “el presidente más sionista del mundo”- de ingresar a la Argentina para participar en la
organización de la delegación local.
Los/as integrantes secuestrados de la flotilla fueron liberados luego de 48 horas de malos tratos y
deportados desde Grecia a sus respectivos países, excepto Thiago y Saif Abukeshek -hispano de origen
palestino-. Fueron llevados a la prisión de Shikma en Askalan, al norte de Gaza, en la Palestina ocupada.
Bajo tortura física y psicológica incluso en el buque militar y sin acusación formal, ambos habían iniciado
huelga de hambre -ingiriendo solo agua- en protesta por su detención y aislamiento total “en base a
pruebas secretas” (de “actividades ilegales” y vínculos con “grupos terroristas”), un argumento típico de
tribunales de excepción que impiden el derecho a legítima defensa. El Mossad -servicio secreto israelí-
amenazó también a sus familias. El parlamento israelí agravó las leyes penales: la pena de muerte por
ahorcamiento para condenados por “actividades terroristas que amenacen la existencia de Israel”,
excluyendo a los ciudadanos israelíes, lo que demuestra una vez más el carácter racista de este estado.
La solidaridad internacional logró la liberación de Thiago y Saiff el 9 de mayo.
Esos intentos de derrotar la solidaridad con Palestilna han fracasado. La indignación mundial y el riesgo de
que las movilizaciones crezcan han obligado a la liberación. Hay que redoblar los esfuerzos.
El estado nazisionista busca aleccionar e intimidar -junto con la persecución a Zé María y otros dirigentes
en varios países- a quienes cometemos el “delito” de intentar romper el cerco de hambre y asesinato
contra el pueblo palestino -limpieza étnica que ya lleva más de 78 años, antes incluso que la fundación de
Israel en 1948- y apoyamos la lucha por “una Palestina libre del río al mar”.
No alcanza con declaraciones diplomáticas -como las del Lula- sobre “pedidos de aclaración” y
“detenciones ilegales”, para defender el paso de la Flotilla, mayor que la del año pasado, con la
participación de activistas de 60 países, de todas las edades. Ante un estado que asesina, tortura y
secuestra, la neutralidad es complicidad. Como mínimo, los gobiernos que se dicen “progresistas” deben
romper relaciones comerciales y militares con el enclave imperialista Israel.
Necesitamos una campaña internacional urgente y ampliar las movilizaciones que ya hubieron en estos y
otros países, como Italia y Argentina, para romper el cerco a Gaza. Llamando y apoyando toda medida de
boicot al envío de armas a Israel.

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