Después del parazo, la pelea está abierta

El paro fue un golpe al gobierno, en medio de una batalla parlamentaria que viene ganando gracias a
la complicidad de la oposición. Luego de la sanción en el Senado parecía una aplanadora, pero la clase
obrera habló.
El paro fue también un sopapo a la burocracia de la CGT. Transaron con el gobierno hasta la
repugnancia. La contundencia demostró que eran mentira los argumentos del peronismo y la cúpula
sindical, que culpaban a los trabajadores por su inacción.
Bastó que Milei se “pasara de la raya”, incorporando su Artículo 44 de rebaja salarial por accidente o
enfermedad, para que la bronca estallara.
Es cierto que hasta hace 20 días había mucha confusión. No estaba claro sectores muy amplios el
verdadero carácter de esta Reforma. ¿Por qué? Porque ni la burocracia ni el peronismo hicieron
ninguna campaña de esclarecimiento. Al contrario, insistían que la Reforma era “inevitable”, que
había que negociar punto a punto. En cuanto la niebla se disipó, toda la situación cambió.
De la preocupación porque “¿No podemos ir a jugar más al futbol?, ¿No puedo subirme a una
escalera en mi casa para pintar?”, se pasó rápidamente a un análisis más profundo. Todas las
explicaciones de nuestros compañeros, y de muchos activistas que alertaban sobre la Ley, pasaron a
tener peso: “Vos tenías razón, esto es una porquería”.
La CGT vio que no podía seguir igual, y tuvo que convocar al paro.
¿Y ahora?
Fue la huelga más grande que le hicimos a Milei. Le pegamos al gobierno, y también a las direcciones
traidoras. Ahora, tenemos la oportunidad de recuperar la ofensiva. Para eso, hay que mantener la
presión, imponer a la CGT una nueva medida, tal vez de 36 horas de paro con movilización, como dice
el Frente de Sindicatos Unidos, para el día que lo vuelva a tratar el Senado. Mientras preparamos
desde abajo medidas más contundentes si la terminan votando.
Tiene que estar claro: una votación en el Congreso, por parte de esos parásitos que nunca trabajaron,
no es el fin de la película. Tienen que aplicarla. Si la votan, seguimos hasta derogarla. Podemos
hacerlo.
¿Contra quién es la pelea?
Para triunfar, es preciso saber contra quién peleamos.
Milei intenta imponer un nuevo modelo de acumulación que termine de entregar nuestro país, sus
recursos y el trabajo de sus habitantes para la ganancia de las multinacionales, el FMI y los bancos
imperialistas. Con la complicidad de todo el empresariado y todos los partidos patronales, en especial
el peronismo (por acción u omisión, porque votan con ellos o se limitan a votar en contra para salvar
la ropa, pero la dejan pasar).
Responde a los mandatos de Trump, que intenta superar la crisis capitalista mundial abierta en el
2008, y su enfrentamiento con China, apropiándose de América Latina, como lo dice explícitamente
en sus documentos de Seguridad Nacional 1 .
La Reforma Laboral es parte de eso. No es ninguna “modernización”, sino un regreso a las condiciones
laborales esclavistas, un regreso al colonialismo.
No es nuevo. Lo intentaron hace 20 años con el ALCA, que fue frenado. Ahora, Trump viene a
imponer un ALCA corregido y aumentado, a los palos.
¿Podrán hacerlo?
Esto no se resuelve en el Congreso. Se resuelve en la lucha de clases, en la huelga, la movilización y el
enfrentamiento. En la claridad que pueda lograr el activismo obrero y popular de que para ganar, es
preciso derrotar a Milei y su gobierno. Y construir una nueva dirección política y sindical de la clase
obrera, con un programa de ruptura con la dominación imperialista, por un camino socialista y
revolucionario, de unidad con todos los pueblos de América Latina.
Para eso, es preciso terminar de romper con el peronismo y el kircherismo y formar un gran partido
revolucionario de los trabajadores. Nuestro PSTU se pone al servicio de esta tarea.

avanzada socialista

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